La presidenta Claudia Sheinbaum ha reforzado su llamado a los empresarios mexicanos y extranjeros para invertir en la manufactura nacional, señalando oportunidades de crecimiento en sectores estratégicos como la industria textil y farmacéutica. Bajo el ambicioso ‘Plan México’, lanzado en enero de 2025, el gobierno plantea atraer inversiones por hasta 277,000 millones de dólares entre 2025 y 2030, priorizando la creación de 1.5 millones de empleos en manufactura especializada.
El ‘Plan México’ tiene como objetivo reducir la dependencia de importaciones, especialmente asiáticas, al incentivar la producción nacional con apoyos fiscales, financiamiento para innovación y tecnología, así como decretos específicos para sectores prioritarios. En mayo de 2025, Sheinbaum anunció incentivos especiales para que farmacéuticas internacionales establezcan plantas en México, buscando combatir el desabasto de medicamentos y reducir costos de importación. Aquellas empresas que inviertan localmente tendrán prioridad en próximas licitaciones públicas, fortaleciendo el sector farmacéutico nacional.
En defensa de la industria textil, el gobierno aumentó aranceles a importaciones hasta en un 35%, enfocándose en proteger alrededor de 400,000 empleos y frenando prácticas desleales de países como China. También se corrigieron vacíos en programas como IMMEX, evitando que productos importados bajo beneficios fiscales terminen en el mercado nacional sin requisitos completos.
Estas políticas ya reflejan resultados: en agosto de 2025, se anunció una inversión acumulada de más de 12,000 millones de pesos en el sector farmacéutico, con la creación de más de 3,000 empleos directos y 20,000 indirectos. Destaca el caso de Boehringer Ingelheim, que invertirá 3,500 millones de pesos para fortalecer su planta en Xochimilco, ahora proyectada como la mayor productora mundial de tabletas.
El gobierno mexicano, liderado por Sheinbaum, continúa incentivando la producción local, brindando sólidas oportunidades a inversionistas nacionales e internacionales. Con estas estrategias, México busca consolidarse como potencia en manufactura de alto valor, generando beneficios económicos y sociales duraderos.







