El riesgo del grado de inversión de México ante el aumento de la deuda pública, según Moody’s

Moody’s Ratings ha encendido las alarmas sobre el futuro del grado de inversión de México debido al elevado nivel de deuda pública. Según la calificadora, la deuda federal mexicana, sin incluir a Petróleos Mexicanos (Pemex), podría llegar al 50% del PIB para 2027, lo que genera preocupación sobre la estabilidad financiera del país. Moody’s advierte que México podría perder su calificación crediticia en 2026 si el gobierno no logra reducir desequilibrios fiscales ni disminuir el déficit, poniendo en jaque su estatus internacional.

Riesgo de perder el grado de inversión
Actualmente, México mantiene una calificación Baa2 con perspectiva negativa, considerada como "calidad media, con moderado riesgo de crédito". Renzo Merino, vicepresidente y analista principal para México en Moody’s, explicó que la decisión de modificar la nota soberana se tomará a más tardar en el primer semestre de 2026. Moody’s evaluará si se logran ajustar los niveles de déficit para estabilizar las finanzas del gobierno y mejorar las métricas de deuda.

Aumenta la carga de la deuda
El 17% de los ingresos gubernamentales mexicanos se destina únicamente al pago de intereses, sin reducir la deuda principal. Esto ha provocado un deterioro fiscal importante en 2024 y complica el panorama para los próximos años.

Comparación internacional
Moody’s compara a México con países que han perdido su grado de inversión, como Colombia y Panamá. El entorno global y el contexto de otras economías similares influyen en la valoración de la calificadora sobre el perfil crediticio nacional.

El papel del Banco de México
A pesar de los desafíos fiscales, la independencia y solidez del Banco de México sigue siendo un pilar clave para la confianza de los inversionistas y la estabilidad financiera. Moody’s resalta que la fortaleza institucional del sistema financiero mexicano sirve como un importante contrapeso ante la incertidumbre económica.

En resumen, la evolución de la deuda y el manejo fiscal serán determinantes en la permanencia del grado de inversión de México. La vigilancia de los mercados internacionales y el desempeño de las instituciones nacionales marcarán los próximos pasos del país en materia crediticia.

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