Tras una espera de casi 9 años, Ceci Flores y la familia Sauceda Rocha logró dar el último adiós a Marco Antonio, cuyos restos fueron localizados el pasado 24 de marzo en el kilómetro 46 de la carretera 26 en Hermosillo.
La identificación plena del joven se logró mediante rigurosos estudios de ADN, confirmando que los indicios hallados por su propia madre, Ceci Flores, correspondían efectivamente a su hijo mayor.
Marco Antonio desapareció originalmente en 2015, cuando sujetos armados irrumpieron en su domicilio. Este evento luctuoso reúne hoy a colectivos de búsqueda de todo el país en la comisaría de Bahía de Kino, donde se rinde homenaje a su memoria. Por consiguiente, la comunidad de buscadoras en Sonora manifiesta su acompañamiento ante el cierre de este doloroso ciclo de incertidumbre.
El proceso de localización e identificación genética
La fundadora de las Madres Buscadoras de Sonora mantuvo una postura de prudencia institucional tras el hallazgo de los restos óseos a finales de marzo. Ciertamente, la activista solicitó esperar los resultados de la confronta genética antes de emitir cualquier declaración definitiva sobre la identidad del cuerpo.
“Quiero una prueba de ADN que me dé una evidencia”, señaló Ceci Flores durante las diligencias periciales realizadas en la capital sonorense. Finalmente, el colectivo Jóvenes Buscadores de Sonora confirmó la noticia a través de sus canales oficiales una vez que las autoridades entregaron los dictámenes científicos.

Continuidad en la labor de búsqueda nacional
A pesar de haber localizado a uno de sus hijos, la activista recalcó que su compromiso con las familias de personas desaparecidas permanece intacto. Puesto que aún busca a su hijo Alejandro, ausente desde el año 2019, la madre buscadora anunció que trasladará sus brigadas al estado de Sinaloa próximamente.
De igual manera, subrayó que su caso es un reflejo de la crisis de desaparecidos que atraviesa el país, donde miles de madres aún esperan una respuesta.
Por esta razón, el funeral de Marco Antonio se ha convertido en un símbolo de resistencia y amor persistente para el movimiento de búsqueda en México.







