Durante el año 2025, el flujo de remesas hacia México registró una caída del 4.5 por ciento, cerrando con una cifra total de 61 mil 791 millones de dólares. Según datos del Banco de México, este monto se situó por debajo de los 64 mil 746 millones reportados en el periodo previo. Esta reducción afectó directamente la economía de familias en 23 estados, lo cual representa más de dos tercios del territorio nacional.
Entidades más afectadas por la reducción de ingresos
El desplome más significativo ocurrió en el Estado de México, donde los envíos bajaron un 20.3 por ciento. De igual manera, la Ciudad de México experimentó una disminución del 17 por ciento en la captación de estos recursos. No obstante, el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos señala que estas dos entidades muestran una menor dependencia proporcional en comparación con otras zonas del país.
Por otro lado, estados como Sinaloa y Sonora también reportaron bajas considerables de entre el 14 y el 16.6 por ciento. En consecuencia, aproximadamente 4.5 millones de hogares mexicanos enfrentaron una disminución en sus ingresos disponibles para el consumo diario. Este panorama responde, en gran medida, a las actuales presiones políticas y económicas que enfrentan los trabajadores mexicanos en el extranjero.
Impacto geográfico de las remesas
La contracción del capital enviado por los connacionales se extendió a diversas regiones, incluyendo estados con alta tradición migratoria. Por ejemplo, entidades como Michoacán, Jalisco y Guanajuato registraron caídas que oscilan entre el 2.3 y el 6.5 por ciento. Sin embargo, un pequeño grupo de estados logró mantener cifras positivas a pesar del entorno adverso generalizado.
Baja California lideró los incrementos con un notable 22.2 por ciento de crecimiento anual. Asimismo, estados como Guerrero, Oaxaca y Puebla mostraron variaciones positivas moderadas de entre el 1.7 y el 3.3 por ciento. Por lo tanto, el comportamiento de las remesas durante el último año muestra una fragmentación económica importante entre el norte y el sur del país.
Perspectivas para la economía familiar
La formalización de los canales de envío sigue siendo un reto para asegurar que el dinero llegue de forma segura. Igualmente, la volatilidad en el tipo de cambio influye en el poder adquisitivo real que obtienen los beneficiarios finales. En conclusión, la tendencia a la baja de las remesas exige un monitoreo constante para prevenir afectaciones mayores en el bienestar de las familias mexicanas que dependen de este apoyo financiero externo.







