En marzo de 2015, miles de jornaleros agrícolas en San Quintín, Baja California, se levantaron en protesta contra las condiciones laborales inhumanas que enfrentaban.
Exigían salarios justos, seguridad social y el fin del acoso sexual en los campos. Sin embargo, a diez años de aquel movimiento histórico, las prácticas de explotación laboral continúan vigentes en la región.
Una de las modalidades más comunes de explotación es el esquema conocido como “saliendo y pagando”. Bajo este sistema, los jornaleros son contratados diariamente sin contratos formales ni prestaciones.
Llegan a los campos de madrugada, trabajan jornadas extenuantes y al finalizar el día, reciben su pago en efectivo a través de intermediarios que también les cobran por el transporte. Esta práctica ilegal deja a los trabajadores sin seguridad social ni derechos laborales básicos.
Líderes del movimiento laboral denuncian que las autoridades gubernamentales no solo han fallado en erradicar estas prácticas, sino que en ocasiones colaboran con los empleadores.
Se ha reportado que funcionarios avisan con anticipación a los ranchos sobre las inspecciones laborales, permitiendo que los patrones oculten las irregularidades antes de ser supervisados.
Despidos injustificados y falta de indemnización
Recientemente, 16 trabajadores fueron despedidos de una empresa agrícola en San Quintín sin recibir la indemnización correspondiente.
Los afectados aseguran que, tras años de servicio, fueron reemplazados por nuevos empleados para evitar el pago de antigüedad. Esta situación ha llevado a la formación de la agrupación “Jornaleros Unidos SQ”, que busca defender los derechos de los trabajadores del campo.
San Quintín, ahora municipio de Baja California, carece de servicios básicos como drenaje, pavimentación y acceso adecuado a agua potable. Los jornaleros, en su mayoría indígenas migrantes de estados como Oaxaca y Guerrero, viven en condiciones de extrema pobreza y enfrentan una explotación laboral que recuerda prácticas esclavistas.
A pesar de los esfuerzos y protestas de los jornaleros hace una década, la explotación laboral en San Quintín sigue siendo una realidad alarmante.
Es imperativo que las autoridades tomen medidas efectivas para garantizar los derechos laborales y mejorar las condiciones de vida de estos trabajadores esenciales para la economía agrícola del país.







