Los productores de café en Veracruz han expresado públicamente su descontento con el programa federal ‘Café Bienestar’, denunciando afectaciones tanto en los precios como en la calidad del café mexicano. Líderes cafetaleros de la región, como Cirilo Elotlán Díaz, aseguran que el precio ofrecido por el gobierno, actualmente 4,500 pesos por quintal, es considerablemente menor al del mercado abierto, que ronda los 6,000 pesos. Según Elotlán Díaz, estos precios no permiten la rentabilidad para los pequeños caficultores.
Uno de los principales puntos de crítica es la transformación del café veracruzano en soluble, ya que el programa mezcla el grano con café robusta importado, principalmente de Brasil. Esta mezcla disminuye significativamente la calidad y el prestigio del café de Veracruz, pues su esencia y sabor característicos se pierden al diluirse con otras variedades y al añadir saborizantes y endulzantes.
Elotlán Díaz menciona que el programa federal imita modelos de grandes transnacionales, prácticas a las que los cafetaleros locales siempre han opuesto resistencia por considerar que perjudican sus intereses y la calidad del producto final.
Frente a este escenario, Cirio Ruiz González, representante de la Comisión de Seguimiento a Precios del Café, propone que el gobierno federal reoriente su apoyo hacia la producción y comercialización de café tostado, y no soluble. Él sugiere que la clave para mejorar las condiciones de vida de los caficultores está en la capacitación para el tostado del grano y el impulso de marcas locales, garantizando así un producto de alta calidad y mayor valor de mercado.
Actualmente, más de 1,560 productores veracruzanos participan en el programa ‘Café Bienestar’, habiendo entregado 178 toneladas de café y recibido una inversión gubernamental de 11.5 millones de pesos. Sin embargo, las voces del sector cafetalero exigen un enfoque que preserve la calidad y recompense el esfuerzo de los pequeños productores.







